Renault merece una despedida digna

Renault merece una despedida digna

No está nada claro qué ocurrirá con la escudería Renault a partir del próximo año. Mientras que el director general del equipo, Caubet, dice que su continuidad está asegurada, el que más manda, el presidente Ghosn, asegura que no habrá una decisión firme antes de final de año. Mal asunto. Tal y como están las cosas, una duda es una amenaza. Como la marca del rombo se pare a reparar en lo que le cuesta el festival de la Fórmula 1, puede que algún sesudo financiero se plantee que es mejor centrarse en vender el Clio y el Mégane... Desconozco, obviamente, el desenlace, pero lo que sí que me gustaría es que Renault tuviera un adiós (o un hasta luego) de los grandes premios más digno que el recuerdo que nos dejará esta temporada 2009.

En lo deportivo, el Mundial ha sido un desastre para la escudería gala. Un triste podio de Fernando Alonso como único botín sabe a poquísimo para quienes han estado acostumbrados a la gloria del triunfo. Además, ha quedado la sensación de abandono del proyecto, de dejarse llevar a la deriva sin ni siquiera tener rumbo. Aunque incluso peor que todo esto se antoja el escándalo monumental del GP de Singapur de 2008, que le costó la cabeza a Briatore y Symonds, pero sobre todo el prestigio y la honestidad al equipo ante semejante tropelía. Por eso me gustaría que Renault siguiera, al menos, un año más. No lo digo para que arrollasen a sus rivales, cosa harto difícil por no decir imposible, pero sí al menos para enjuagar una imagen que hoy no se corresponde con la grandeza de la marca.