Defensa rota y un día tétrico
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Este Tenerife corre el riesgo de que su propuesta, atrevida y descarada, reciba elogios a granel mientras los puntos brillan por su ausencia. Es casi unánime la crítica favorable hacia este estilo. Sin embargo, falta contundencia y la consecuencia es desoladora. Con el de ayer ya son cinco las veces que se vuelven de vacío tras un partido fuera. La imagen, por momentos incluso muy buena en la primera parte, no estuvo acorde al resultado: un horror. La derrota no sólo es de las que más duelen. Es de las que exigen una reflexión.
Un marcador abultado y cruel como el de El Madrigal, fraguado en cinco errores capitales en defensa, reaviva el debate sobre la retaguardia. Es justo y merecido que se fije la mirada en los centrales, de los cuales estuvo Manolo especialmente desatinado. En uno de sus peores días, tampoco es que acompañara Sicilia, de quien es difícil decir algo bueno del partido de ayer. Si al naufragio se suman aportaciones vacías como la de Román, Nino, sumido en un ataque de ansiedad y desconfianza; y las bajas, que se notan, el desenlace es tétrico. Lo mejor es que esto pasa y volverá a amanecer. La Liga no se acaba aquí, pero aquí sí surge un debate. ¿Hay suficiente con esta defensa?



