Alonso y Renault, fin de una época
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Se acabó. Hoy finaliza una época maravillosa en la historia de la F-1 y del automovilismo español. Fernando Alonso corre su último gran premio con Renault y ahora sí que parece que será para siempre, que no habrá tercera parte. Atrás quedarán grandes éxitos, momentos inolvidables y, sobre todo, dos títulos mundiales para el asturiano que sacaron a todo un país del ostracismo de esta categoría que nos parecía vetada hasta entonces. Alonso le debe tanto a Renault como la marca al piloto. Lástima que su reencuentro, tras el fiasco de McLaren, haya quedado tan lejos de las expectativas, porque hubiera sido bonito volver a ver a este binomio triunfando como en 2005 y 2006. Ya sabíamos que iba ser difícil reverdecer laureles, pero quizá no que el trayecto iba a resultar tan duro e ingrato.
Lamento especialmente lo ocurrido esta temporada. Bien es cierto que ha sido un año de locos, en el que el cambio de reglamentación ha cogido en fuera de juego a todos los grandes. Pero que un solitario podio sea el saldo para esa combinación ganadora que ha sido Alonso-Renault es realmente decepcionante. Para colmo de males, todo el lío del accidente de Piquet en Singapur 2008 ha supuesto la puntilla para un equipo que ha dado la impresión de agonizar, sin victorias, sin crédito y hasta sin patrocinadores. Ya de nada sirve lamentarse, pero insisto en que hubiera sido bonito un final mejor, ya ni siquiera digo feliz. Ahora ambos seguirán caminos separados y espero que con más fortuna. Se lo merecen por todo lo bueno que nos han dado y lo mucho que nos han hecho disfrutar.




