Quedaría último en Eurovisión

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El Sevilla es el único equipo que ha conseguido hacer de un himno moderno una canción para la historia. El de Rafa González Serna, con motivo del Centenario del Betis resultó un fiasco; el de Placido Domingo para el Real Madrid, demasiado estridente; el de Sabina para el Atlético no se ha vuelto a escuchar; el Racing hizo uno oficial y su afición, de manera espontánea adopto la Fuente de Cacho. Fernando Puche no consiguió que la afición del Málaga soslayase La Bombonera y aquel cántico para el nuevo Málaga Club de Fútbol pasó al olvido. Precisamente, Augusto Algueró, mítico músico, compuso otro para el Atleti a finales de los 70 que no duró ni dos meses. Moraleja: las aficiones apuestan o por los himnos clásicos o por lo espontáneo.
Valoro el esfuerzo de Ricardo Martínez, supervicepresidente del Almería, pero este himno compuesto para emocionar a la hinchada mediterránea es, en mi opinión, un verdadero espanto. Si lo cantan las Ketchup en un Festival de Eurovisión, España quedaría última con cero puntos. Es un error compararlo con El Arrebato y con el extraoficial del Liverpool (una bellísima canción de Garry and the Pacemakers) porque entonces, las comparaciones son odiosas. En cuestión de gustos no hay escritos. Pero en canciones que identifiquen las señas de identidad de una afición priman dos cosas, o el recuerdo de un hito inolvidable (un ascenso a Primera por ejemplo) o una melodía que cuaje porque aglutine a una afición. El Almería no ha acertado con este himno.



