Si la gente ovaciona a Drenthe...
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El Real Madrid se contagió anoche del ritmo cansino del Milán, que no juega más rápido porque no puede. Le queda el aroma de un club histórico, con siete Copas de Europa, y jugadores que han dado lo mejor de sí en otras temporadas aunque guarden la calidad que nunca desaparece. Se vio en el gran pase de Seedorf a Pato en la jugada del tercer gol. El entusiasmo quedó para Pato, el más joven del equipo, que anotó dos goles en su primera visita al Bernabéu. Fue junto con su equipo el gran triunfador de la noche. El Madrid no tiene jugadores tan mayores como el Milán pero lo parecieron. Benzema se podría haber intercambiado con Ronaldinho y no hubiera pasado nada. Al Madrid le falto estilo, convicción y fútbol. Lo que comienza a ser un serio problema. El público se entusiasmó con Raúl, que aprovechó un clamoroso error de Dida para anotar el primer gol del partido. A Raúl se le pueden buscar los defectos que se quiera pero por todos los poros de su piel rezuma orgullo, ganas de intentarlo. Un buen ejemplo para alguno de los compañeros que anoche tuvo en el partido.
La afición europea del Real Madrid, mucho más entusiasta y condescendiente que la de los domingos, acabó coreando el nombre de Drenthe. Que salió a toda pastilla y anotó el empate a dos que olía a remontada, a noche épica, a partido de último minuto. Nada de nada. Al Madrid le faltó aplomo e inteligencia para disputar la última fase y lejos de ganar acabó perdiendo. Para entonces Drenthe seguía corriendo arriba y abajo. No es un jugador exquisito ni parece apto para este equipo, pero ayer fue de lo poco positivo en un partido malo al que no rescató ni el remate.




