El coraje de Carlitos merece su recompensa

El coraje de Carlitos merece su recompensa

La verdad, veo el embolaó en que anda metido Carlitos Sainz y se me ponen los pelos como escarpias. No puedo evitarlo. Un niño con quince años recién cumplidos y que ya anda en la órbita de una de las empresas más poderosas del mecenazgo deportivo, ahí queda eso. Que vaya por delante que ni lo cuestiono ni lo critico, que para eso ya están sus padres y quienes apuestan por él como una de las grandes promesas del automovilismo deportivo. Pero pienso en lo que hacía yo a la edad de este chaval y no me queda otra que quedarme boquiabierto. Supongo que será la evolución de la especie, pero insisto en que me parece impresionante que un chico pueda afrontar tremendo desafío.

Sé que son cosas de la precocidad deportiva que nos invade en cualquier disciplina. Sé que los campeones son cada día más jóvenes, porque están más preparados. Sé que Sainz Jr. lo lleva en la sangre, que tiene una formación excepcional en todos los sentidos, que se ha criado de manera exquisita, que su padre es grande entre los grandes... Pero con todo, no deja de asustarme la enorme presión que deberá soportar este muchacho. Por apellidarse Sainz y por ser piloto de Red Bull. Me parece algo admirable, pase lo que pase a partir de ahora. El simple hecho de enfrentarse a todo esto lío con entereza, ya me parece algo excepcional. Me dicen que es muy bueno. Ojalá sea así, porque le va hacer falta. A mí, desde luego, me gustaría que su coraje tuviera recompensa.