La plaza se llenó de lágrimas

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Primero cayó Chicago, después Tokio. Miré a mi Luci, a la que jamás había visto tan interesada por un acontecimiento deportivo. No dudé un instante. "Coge al niño y vámonos a la Plaza de Oriente". Mi pequeño Marcos cumplió ayer siete años, el número de Raúl, que habló con un empaque admirable. La presentación fue insuperable. Me emocionaron todos, desde Coghen y su encantadora niña hasta la figura sobria y serena del Rey. El vídeo final fue un monumento a la belleza y a la sensibilidad. Llevo aquí 43 años y Madrid era la gran desconocida para todos
Llegamos a la Plaza de Oriente y fue fácil empaparse de tanta alegría sana, con críos, adolescentes y mayores soñando despiertos. El milagro estaba cerca y las corazonadas crecían cada minuto que pasaba. La música de Rocky, los Ojos del Tigre y el "oé, oé, oé" futbolero aceleraron nuestras pulsaciones. Se acercó la hora de la verdad. Luci y yo nos dimos la mano, apretamos con fuerza, cerramos los ojos y esperamos el sonido de seis letras que hubiera cambiado nuestras vidas: M-A-D-R-I-D. Pero Rogge dijo Río. Nadie lo hizo en esa plaza que se llenó de lágrimas sinceras. Pero Madrid 2016 no perdió, porque se ganó el corazón de todos los españoles. Madrid 2016 es mucho más que una candidatura. Es un sentimiento que ayer quedó reforzado para siempre. ¡En 2020 venceremos!



