Es la hora de saldar una deuda
El compromiso con la universalización del deporte debe ser global. Y es una contradicción que un continente como América del Sur, con 200 millones de jóvenes, nunca haya acogido unos Juegos. Llegó la hora de saldar esa deuda. Si antes ninguna ciudad del continente había mostrado condiciones para encarar ese desafío, ahora la situación ha cambiado. El proyecto de Río es técnicamente fiable y ha corregido problemas de antiguas candidaturas cariocas. Los Panamericanos de 2007, considerados los mejores de la historia, son una carta de visita.
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Estamos hablando de un país en crecimiento, con una economía estable, que sale de la crisis más fuerte de lo que entró. Hablamos de un proyecto con la simpatía de toda la nación y garantías gubernamentales. El impacto de los Juegos en Brasil sería inconmensurable: estimularía el deporte entre los jóvenes, mejoraría en infraestructuras urbanas, transportes, seguridad, sanidad básica, medio ambiente y proyectos sociales y educativos. Y Río es una ciudad festiva. Si preguntamos a los que saldrán derrotados, a todos les gustaría venir a Río. A compartir nuestra alegría. No se arrepentirán.
Walter de Mattos Jr. es director del Grupo Lance.



