Valerón no le silbaría nunca

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Buscar el motivo de los silbidos de Riazor a Lassad en un gol fallado, un mal pase o un regate torcido, es mirar a otro lado. El marsellés es la misma perla que deslumbró el año pasado, el mismo que revolucionó el partido del Espanyol, en el que además marcó un gol. Ha estado lesionado sí, pero no se le puede poner un pero a su conducta, o al menos, yo no lo conozco. Su único pecado, al margen de que no jugase bien ante el Villarreal, es que su titularidad manda derecho a Valerón al banquillo. Y eso, en A Coruña, es pecado mortal.
No hace falta mucha memoria para recordar el recibimiento a Verdú, celebración del gol al margen. El catalán hizo el pasado año una gran temporada y fue el segundo máximo goleador, pero la sombra del Flaco estuvo siempre amenazando su cuello. Lassad ha sido una vez titular en casa, Adrián dos y el equipo está en puestos de Liga Europea. Riazor, faltaría más, es soberano, pero pitar a los que van de blanquiazul no me parece la mejor idea cuando el barco navega. Tengan por seguro que Valerón, como aquel anuncio de los perritos abandonados, nunca lo haría.



