El triunfo del talento y el trabajo

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Cuando uno nace en Fuensalida (Toledo), como yo, está acostumbrado a no ser el centro del mundo. Supongo que como si lo hace en Villacañas (también en Toledo), como Julián Simón. Sin embargo, si la fe puede mover montañas, el talento es capaz de superar las barreras más infranqueables, como ha ocurrido en el caso de Julito. Seguramente este chaval no tenía nada a su favor para convertirse en campeón del mundo de motos y, sin embargo, está a punto de conseguirlo, puede que este mismo domingo en Estoril. Lo cual es una magnífica noticia para todos los que creemos que los límites son sólo los que se pone uno mismo.

Admito que me hará una ilusión enorme que un paisano se convierta en el número uno del motociclismo mundial. El remate sería que otro toledano, Álvaro Bautista, lo consiguiera también en la misma temporada, un doblete que superaría con creces el éxito del título que el talaverano logró en 2006. Pero más allá de estas cuestiones de simpatía geográfica, puramente anecdóticas, lo que realmente me ilusiona de Simón es el triunfo del pundonor, de la abnegación, del trabajo y, sobre todo, de ese talento descomunal que le debe servir para alcanzar el objetivo por el que ha luchado desde que era un niño. Crucemos los dedos...

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