Depor-Brasil, matrimonio perfecto

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Allá por 1992 el Deportivo comenzó un matrimonio casi perfecto con Brasil que va camino de los veinte años de idilio. El abanderado y el estandarte fue, sin duda, el primero: Bebeto. El frágil delantero de Bahía sigue siendo el máximo goleador de la historia del club, y dejó una impronta y un carisma difíciles de igual. Con él llegó un desconocido que en poco tiempo conquistó España: Mauro Silva. Pilar infranqueable de aquel mítico Superdepor, forma sin duda junto a Bebeto, Fran y Valerón el hall of fame del Deportivo reciente. La buena experiencia con Brasil caló en Lendoiro, y tras ellos llegaron otros ilustres con mayúsculas como Rivaldo, Djalminha, Donato y Flavio. Un póker de ases válido para cualquier equipo, por muy grande que se considere.
Aquella época también dejó deslices, como los de Sampaio, Renaldo o Luizao, pero el balance es sin duda espectacular. Desde la marcha de Djalma, Riazor quedó huérfano de la magia brasileña, pero Lendoiro nunca ha renunciado a un matrimonio tan fructífero. En la primera etapa los euros facilitaban el amor, pero en estos últimos años, donde la relación de los esposos está más en la pobreza que la riqueza, el mérito es doble. Primero fue Filipe Luis, que ha llegado a la canarinha desde la banda de Riazor. Y ahora aparece Juca, un veterano que está explotando en el 'Pequeño Río', como le gustaba describir a Bebeto A Coruña. Dos golazos de falta, un pulmón en la media y una ilusión que contagia a cualquiera. Brasil, sin duda, vuelve a reinar en Riazor.



