El baile de Cristiano Ronaldo
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Que te gane el Real Madrid como lo hizo anoche, pase; que el árbitro tenga ganas de pitar y pite todo lo que hacían los amarillos, pase también; que los de Pellegrini fueran mejores por momentos en la primera mitad, lo acepto; pero que, además de querer ser el más guapo, el más alto, el que más corre, el que más salta y el que más goles mete, quiera ser el más soberbio, por ahí ya no. Lo de CR9 en los últimos cinco minutos es parecido al día que dijo que merecía los tres Balones: el de Oro, el de Plata y el de Bronce. Es, cuando menos, una falta de sensibilidad vacilar a un equipo que está con diez, con 0-2 y además decirle de todo a tu marcador.
El Villarreal mejoró, pero es poco. En zona de descenso, algo que no vivía desde hace años, debe comenzar a reaccionar ya. Necesita una victoria como el pan de cada día y A Coruña no parece un lugar fácil. De todo lo dicho antes, también es verdad que nos podrían dejar a CR9 un rato. Seguiría siendo igual, pero seguro que tendríamos más opciones de ganar.




