Los suplentes no bajan los brazos y se reivindican
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Mérida recibió a la Selección con un calor extremo y una pasión sin límites. Tanto cariño fue correspondido con un lugar en la historia, porque aquí España logró la clasificación para el Mundial. Para ello ha tenido que ganar todos los partidos, lo que no tiene parangón en la historia de una Selección que hasta la pasada Eurocopa nos proporcionaba más decepciones que alegrías. Ahora todo es distinto. Discutimos si se debe jugar con éstos o con aquellos, nos asombramos más en unos partidos que en otros, pero la inmensa mayoría los ganamos y a esto no estábamos acostumbrados.
Anoche fueron Cesc, Cazorla y Mata. Tres de los que menos minutos han disfrutado durante todo este tiempo, especialmente los dos últimos. Mata es el que menos ha jugado en la fase de clasificación y por si acaso anunció su candidatura con un gran tercer tanto. Había dicho Del Bosque que la Selección no baja su potencial con los cambios. Puede que algunos mecanismos se desajusten pero la sensación de fortaleza no disminuye. Todos los jugadores buscan su hueco. Lo hizo Güiza aunque sin suerte. Cesc dedicó su gol a Puyol, Cazorla a Reina y Mata a toda su gente. Los suplentes quieren dejar de serlo.




