Monza, otro gran premio complicado
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Fernando Alonso se mantiene firme en su optimismo. Pese al varapalo de Spa, el asturiano sigue diciendo que su Renault ha progresado y que este próximo fin de semana, en Monza, puede hacer una buena carrera. Mejor que así sea. Quiero decir que él conserve la fe y la confianza más allá de lo que quizá podamos hacerlo nosotros, los que somos meros espectadores de una temporada que parece cada gran premio que pasa más cuesta arriba. Personalmente he optado quizá por la actitud menos valiente, más conservadora: hacerme no demasiadas ilusiones para evitar así decepciones mayúsculas, como tantas que llevamos este año.
Ojalá me equivoque, pero se me hace muy cuesta arriba pensar en un gran resultado del R29 en un circuito como el de Monza, en el que mandan los mejores coches, los más potentes, los que más corren. No veo yo al monoplaza francés ahora mismo con esas cualidades, la verdad, ni siquiera que hayan decidido recuperar el KERS me invita a demasiadas alegrías. Sí que es verdad que en algunas carreras se ha apreciado cierta mejoría, pero en ningún caso ha dado la impresión de haber llegado definitivamente al grupo de cabeza. Y eso en un trazado como el que toca este domingo me parece un inconveniente insalvable. Me refiero a que hay otras pistas en las que me queda el consuelo de confiar en que el talento de Alonso subsane las carencias de su coche. No es el caso del 'Templo de la Velocidad', me temo... Aunque insisto en que nada me alegría más que estar errado complemente en mi pronóstico.




