Que los veteranos apaguen la hoguera de San Siro

Noticias relacionadas
Los madridistas nunca perdonaremos al Milán las afrentas sufridas hace veinte años en la caldera de San Siro. Ese período feliz y gozoso de la Quinta del Buitre se quedó sin el merecido premio de la Copa de Europa por culpa de la diabólica pizarra de Sacchi y esos tulipanes en flor (Rijkaard, Van Basten y Gullit), que jugaban al fútbol como los Lakers al baloncesto: magia pura. Cada vez que aparecíamos en Milán ellos se multiplicaban por tres, con ese Baresi imperial que convertía el área rossonera en una ratonera en la que Butragueño y Hugo caían una y otra vez por culpa de esa estrategia del fuera de juego que impedía acercarse siquiera a los dominios de Giovanni Galli.
Encima, nos robaban. En el 2-0 de 1990, a Buyo le pitó Schmidhuber un penalti sobre Van Basten que aconteció... ¡un metro y medio fuera del área! Después, Paco Llorente arrancó dos metros en posición legal y le anularon un gol por un orsay imaginario. Hay otros a los que les perdonan cuatro penaltis en Londres y parece que ofendemos por recordarlo... Al Madrid nunca le han regalado nada y este ejemplo es definitivo. Por eso, el homenaje de mañana al bueno de Borgonovo debe aparcar las placas y el intercambio de banderines cuando Collina (¡divino calvo!) pite el saque inicial. Este será el aperitivo del Milán-Madrid del 3 de noviembre. Esa noche, Raúl hará de Butragueño, Benzema de Hugo Sánchez y Cristiano de Gordillo. Y Etoo en la grada animando a su verdadero equipo...



