El tanque que llegó por Kaká

Noticias relacionadas
Lo recuerdo como si fuese ayer. Verano de 2006. Capello estaba con el Madrid de gira por Estados Unidos y envió un mensaje al club que en principio causó estupor: "Olvídense de Kaká. Al que necesito en el centro del campo es a Diarra". Aunque pareciese una aberración renunciar a un cisne con botas como el brasileño, el acorazado malí aterrizó en el Bernabéu apuntalando esa posición bautizada como 'mediocentro defensivo'. De acuerdo que su fútbol de roca no invitaba a montar excursiones para ir a verle al estadio, pero pronto justificó los 26 millones que cobró ese Lyon en el que empezaba a despuntar un tal Benzema...
Ante el Deportivo del admirable Lotina (el de Meñaka habla del Madrid con un respeto que da gusto) no estará todavía Diarra, pero leer el calvario que sufrió durante ocho meses en el frío gimnasio de Valdebebas resulta conmovedor. Diarra se ha ganado el derecho a ser feliz, a ser futbolista. Echará una mano en este Madrid de la ilusión que hoy iniciará la Reconquista.



