La Real se sintió otra vez grande

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La Real Sociedad completó una fiesta por su Centenario de la que puede sentirse orgullosa. La afición le recordó una vez más al club que siente los colores azul y blanco de su escudo con firmeza y orgullo, los que suponen ser el nexo de unión de un pueblo muchas veces dividido por cuestiones que tienen que ver única y lamentablemente con la política. El equipo también entendió que su misión es responder a esa responsabilidad con honor. Así se lo hizo ver a un Madrid con todos sus lujosos fichajes sobre el campo. Kaká, Cristiano, Benzema y compañía tuvieron problemas y eso es digno de alabar, pues no hay que perder la perspectiva de que la Real está en Segunda y, por lo tanto, cuenta con un grupo diseñado para actuar en tan poco glamuroso escenario.
El actual conjunto txuri urdin está lejos de parecerse a aquel mítico que alzó dos Ligas y llegó de manera magistral a las semifinales de la Copa de Europa. Los Arconada, Zamora, López Ufarte, Satrústegui estuvieron presentes en el ambiente y quizás ahora, desde la distancia, se engrandezcan sus méritos. Una noche dedicada a recordar la historia, cualquier Centenario lo es, pero tal vez este más por la enorme diferencia que existe entre lo que un día fue este club y en lo que ahora se ha convertido. El Madrid engrandeció este día, aparte de por no cobrar por jugar, porque pisó el acelerador de principio a fin, sin compasión. Los aficionados vieron fútbol de tú a tú, como el de antaño. Te esperamos en Primera, Erreala. Y la historia también.



