No pesan los años, pesan los kilos...
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Lo de cumplir años es algo maravilloso (la alternativa a no hacerlo me entusiasma bastante menos). El problema es que, según va pasando el tiempo, empiezas a darte cuenta de que algunas cosas no son como antes y que aparecen ciertas limitaciones con las que no contabas. Personalmente, permítanme la confidencia, me preocupa a menudo plantearme hasta cuándo podré seguir haciendo algunas de las actividades que más me apasionan y divierten, como por ejemplo montar en moto. Viene todo a esto a cuento porque me ha encantado la historia que nos trae Rafa Payá sobre este señor americano. Un tipo que ya no cumple los 80 y que se pone al volante de un Chevrolet para seguir haciendo, precisamente, lo que más le gusta: correr en coche.
Hershel McGriff se ha convertido en mi ídolo. Donde esté él que se quiten Montoya y todos sus compañeros de la Nascar. Su caso es una demostración irrefutable de hasta dónde se puede llegar con ilusión, pasión, afán de superación y seguro que un poquito de trabajo. Como decía aquel clásico anuncio de la tele, está claro que no pesan los años, pesan los kilos... Las limitaciones que en ocasiones nos autoimponemos nos condicionan antes incluso de plantearnos un nuevo desafío. Son prejuicios por la edad, el esfuerzo, el dinero, el qué dirán... En fin, excusas para dejar aparcados esos sueños, deportivos o no, que sirven para hacernos un poquito más felices. Y, la verdad, viendo la buena cara que tiene Hershel, creo que lo mejor es seguir su ejemplo.




