De Owens y Long a Bolt y Gay
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El 4 de agosto de 1936, en el mismo Olympiastadion berlinés de este inminente Mundial, Carl Ludwig Lutz Long, alemán de Leipzig, calmó y aconsejó a Jesse Owens en la calificación del concurso de longitud. Owens había fracasado en sus dos primeros intentos, un nulo en calentamiento, y un salto de 7,10, con la mínima en 7,15. Un tercer fallo dejaba a Owens sin medallas. Long insistió a Owens (con récord mundial en 8,13): "Jesse, si atrasas la batida un pie o más, saltarás más cómodo y te bastará, seguro". La directora Leni Riefenstahl ordenó a sus cámaras máxima tensión ante la eventual histórica eliminación de Owens.
Pero Owens, desorientado y aislado de los técnicos americanos, hizo caso a Long. Y saltó fácil: 7,30, a más de un pie de la tabla. Riefenstahl se quedó sin catástrofe. Luego, Jesse ganó el oro: 8,06. Long, plata: 7,87. "El gesto de Long marcó mi vida", diría siempre Jesse. Long moriría en Italia, en la II Guerra Mundial. 73 años después, Marlene y Kai, nietos de Owens y Long, mantendrán la llama de aquel día. 73 años después, en la pista del Olympiastadion es turno para Bolt y Gay.




