Yo digo Juan Mora

De privilegiado a desdichado

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

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Pocos jugadores hay que tengan el privilegio de elegir dónde jugar. Ricky Rubio es uno de ellos. Hasta la NBA le abrió las puertas de par en par. Jugaría en Minnesota con un sueldo de dos millones al año y la competencia de otro base fichado, Flynn. Como el Joventut no le rebajaba su cláusula de rescisión, entonces de 4,7 millones, a Ricky no le salían los números, y como en Minnesota tampoco nadie le aseguraba los minutos que iba a jugar, se dio la vuelta. Aquí podía hacerlo en tres equipos: Joventut, el suyo de toda la vida y con el que aún le unen dos años de contrato, el Barcelona y el Madrid. No está mal. Y a poco que se hubiera dejado querer, el Baskonia también entraría en la puja, pero en Vitoria no le apetecía vivir.

El Madrid hizo un ofrecimiento por Ricky (3,5 millones) que al Joventut le hizo tilín. Pero entonces el jugador dijo que vivir en Madrid tampoco le hacía gracia, mejor en Barcelona. El Barcelona subió entonces su oferta a tres millones, pero en el Joventut no está bien visto que se pasen jugadores al rival vecino. O paga la cláusula, que ahora es de 5,7 millones porque al jugador también se le ha mejorado la ficha de 230.000 euros, o lo va a tener difícil. A Ricky le queda el Joventut, pero ha tensado tanto la cuerda, hasta tiene una demanda contra el club, que se le va a hacer incómodo jugar allí. Pues ya hay que hacer las cosas mal para pasar de poder jugar en la NBA o en los equipos punteros de la mejor Liga europea, a sentirse preso de un contrato.

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