El gordo nos ha tocado en agosto
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Unos vienen y otros se van. Paradojas de la vida, del deporte. El mismo día en el que una marca del peso específico de BMW anunció su retirada de la Fórmula 1, Michael Schumacher nos sorprendió a todos con su retorno a los grandes premios. Una decisión valiente que demuestra, de nuevo, que los campeones no se achican ante los desafíos, por mayúsculos que estos resulten. Porque el Kaiser tiene poco que ganar y mucho que perder al aceptar la sustitución de Massa. Si lo hace muy bien, se considerará lo previsible en quien ha sido el más grande de este deporte; sin embargo, si las cosas toman un rumbo distinto, será duro para un hombre de carácter ganador como el suyo, además de que tampoco reportará beneficio alguno a su leyenda.
En cualquier caso, a quienes nos ha tocado la lotería es a todos los aficionados. No encuentro el momento de volver a ver a Schumi sentado en su coche rojo e intentando ser el mejor. ¡Qué intriga! ¿Lo conseguirá? ¿Hasta dónde será capaz de llegar? Ya que hablamos de guiños de la fortuna, también ha sido favorable para los organizadores del GP de Europa, que cuando aún temen por la ausencia de Alonso se encuentra con el regalo del retorno de un mito. Y no digo que una cosa compense a la otra, porque sigo pensando que no será necesario y el pleno debe ser absoluto: el asturiano estará en Valencia y se verá de nuevo, cara a cara, con su rival alemán. ¿Qué más se puede pedir? Pues yo diría que llegue cuanto antes ese 23 de agosto...




