Esta vez no nos ahogaremos
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Comienza la natación propiamente dicha en los Mundiales de Roma y esta vez competimos con posibilidades reales de medalla. Tanto Muñoz como Wildeboer o Mireia Belmonte han dado un salto de calidad hasta el extremo de establecer récords mundiales y sería una sorpresa que no estuvieran en las finales, y no precisamente de comparsas. Presentarnos en unos Mundiales de natación con tres opciones de medalla en la piscina es algo que nunca ha ocurrido. Medallas hemos tenido, pero con cuentagotas y no nuestras del todo: dos de Martín López-Zubero, quien vivía y se entrenaba en Estados Unidos, en los Mundiales de 1991, otras dos suyas en los de 1994 y la de la rusa nacionalizada española Nina Zhivanevskaya en los de 2003.
Después de dos ediciones en blanco y muchas decepciones, ha llegado la hora de que la natación española también se haga un sitio en el mundo. Ha habido un cambio en la Federación y en la dirección técnica, se han corregido comportamientos y se ha pacificado el equipo. El resultado es que por primera vez podemos ganar más medallas en natación que en atletismo, cuyos Mundiales serán a continuación. Al menos ninguno de nuestros atletas competirá en Berlín con marcas tan buenas como las de nuestros nadadores. Éstos han comenzado a quitarse los complejos. Si son tan altos, guapos y fuertes como los holandeses, franceses, australianos o estadounidenses, también pueden ser tan buenos. En ello están.




