Alonso ya tiene su Ferrari
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A menudo, los silencios son más elocuentes que las palabras y los gestos más clarificadores que las declaraciones. Fernando Alonso es el hombre de moda en la Fórmula 1 y, lamentablemente, no porque esté luchando por las victorias o el título. Está en boca de todos en su condición de potencial piloto de Ferrari, nada más y nada menos. Cuando se consume su fichaje se cumplirá otro de sus grandes sueños (ser campeón ya es una realidad), la ilusión de muchos aficionados (españoles, italianos y de todo el mundo) y se concretará uno de esos binomios excepcionales que, de cuando en cuando, se materializan en los grandes premios. Y todo se antoja cada día que pasa más próximo, quizá antes de que acabe este verano veamos colmadas tantas expectativas.
Por ello, la imagen del asturiano sonriendo con un coche rojo entre las manos adquiere un valor especial, más allá de lo anecdótico. No quiero decir que signifique que Alonso admita su fichaje por la escudería de Maranello (aunque tampoco lo desmiente, por algo será), pero en este mundo en el que los detalles se cuidan hasta lo enfermizo tengo dudas sobre si en otras circunstancias el protagonista hubiera rechazado el obsequio en favor de una maqueta de un Renault... que es lo que toca. La lectura que podemos hacer es que a Fernando tampoco le preocupa ya demasiado ver su imagen asociada a la de Ferrari, porque piensa más en 2010 que en lo que queda de esta temporada. Y es que, como él mismo ha dicho, está aquí sólo para ser campeón.




