El Tour se equivocó en el diseño
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El Tour se encuentra al pie de los Alpes. Supongo que a partir de hoy será otra cosa, porque el espectáculo al que asistimos es deplorable. La clasificación sigue prácticamente como estaba desde el pasado día 10. Sólo falta Leipheimer, quien tuvo la fatalidad de romperse una muñeca, y se ha añadido Hincapié tras la escapada de ayer. En la indiferencia bajo la que transcurre el Tour, los organizadores también tienen su responsabilidad. El diseño del recorrido no está resultando bueno. Los puertos a mitad de etapa no funcionan. En las últimas siete etapas se han recorrido 1.332 kilómetros, con 136 de ascensión a través de un puerto de categoría especial y cuatro de primera, además de otros menores. Pues como si no los hubiera habido.
Quitaron llegadas en alto y metieron puertos de primera o especiales por medio con la intención de dar picante a las etapas. Aún quedan dos con estas características, las del martes y el miércoles, pero ya veremos qué pasa. En las habidas hasta ahora no ha pasado nada, por lo que tampoco cabe augurar nada especial. Hoy, sí. Hoy hay llegada en alto y, vistas cómo están las cosas, quienes quieran ganar el Tour tratarán de aprovecharla, que después lo mismo se vuelve a parar la carrera. No está de más, por tanto, recordar las diferencias en la anterior llegada en alto a Arcalís: Contador sacó 21 segundos a Armstrong, Schleck, Sastre, Evans y Menchov, y 44 a Klöden. No es mal precedente. Hoy otro poquito más... y líder.




