El fútbol de la MLS le decepciona
Noticias relacionadas
ABeckham se le acaba la gasolina y las prisas son malas consejeras. Aunque es posible que acabe jugando cinco años más, hasta los cuarenta, su objetivo claro es formar parte de la selección inglesa el próximo verano en el que sería su último Mundial. Para ello, ha flirteado con el Milán para que vuelvan a por él y ha dejado caer que, pese a lo que ha dicho durante años, estaría dispuesto a jugar contra el Manchester United.
Tottenham, West Ham, Aston Villa... todos le abren las puertas que cerró estratégicamente un par de días antes de regresar a los terrenos de juego de la MLS. Pero el daño estaba hecho. Pese a su retiro dorado, Beckham se ha dado cuenta de que su cuerpo le pide marcha y cada vez le importa menos mostrar su disgusto por participar en una liga inferior que no está creciendo al ritmo que él querría. Hace un año le visité en Los Ángeles y se empezaba a distinguir ya la diversidad entre el mensaje oficial y los decepcionantes detalles de su vida como futbolista de la MLS. Sin motivación, sin relación real con sus compañeros, sin presión, Beckham fue poco a poco mostrando su enfado públicamente. Así que es normal que le silben.




