Entre la dignidad y la soberbia
Noticias relacionadas
El Bayern fichó a Ribéry por 25 millones y podría venderlo dos veranos después por 55. No parece mal negocio. Sin embargo, el club alemán plantea la cuestión como un asunto de honor. Se siente tan irritado por el dinero del Madrid como por la actitud del jugador. Le ofenden la intromisión y el desplante. Y en ese punto equivoca el sano ejercicio de la dignidad. Lo digno, en este caso, es vender a quien desea marcharse, a quien renuncia a un escudo y a un compromiso. Venderlo bien, naturalmente, pero venderlo sin más dilaciones que las que sugieren los negocios suculentos.
En lo que va de verano hemos visto a muchos clubes que confunden la soberbia con la dignidad. Hay quien no vende pese a necesitar el dinero porque no le gusta cómo llaman a su puerta. Hay quien tensa tanto la cuerda que ahora se comerá a un buen lateral por confundirlo con un gran delantero. En esos y en otros casos se olvida el negocio (y la deuda) en favor del orgullo. Hay un error de concepto. Lo digno es contar con jugadores entregados a un proyecto, sin dudas. Lo digno es defender los intereses del club antes que los del forofo. No hay razones para ofenderse cuando alguien hace una oferta. No es lógico reaccionar como si de un asalto se tratara. El Madrid no invade, paga, y paga bien. Y el jugador no traiciona, elige. Tan simple como eso.



