Que vuelva el bañador clásico

Noticias relacionadas
Nos vamos a presentar en los Mundiales de natación la próxima semana en Roma con tres plusmarquistas mundiales, aunque en la anterior madrugada Peirsol arrebatara a Wildeboer precisamente el de la prueba donde se enfrentarán, los 100 espalda. Al menos aún le queda el de la piscina corta, como a Mireia Belmonte. Muñoz es el tercer plusmarquista, después de que homologaran su récord tras retirárselo por la dichosa polémica de los bañadores, que nos tiene confundidos. Lo peor es que a nuestros nadadores, también. Se entrenan sin ellos, porque aguantan pocas sesiones sin romperse. Y luego están los distintas marcas de bañadores, que se utilizan la mayor parte de las veces por contrato, no porque sean los mejores.
Eliminar se habrán eliminado unos cuantos, pero en la lista de la Federación Internacional de Natación (FINA) todavía hay unos cuantos modelos donde elegir y, por supuesto, no son iguales. A la FINA se le fue de las manos el tema cuando no intervino en la catarata de récords que comenzó en los Europeos del año pasado. No se atrevió a prohibirlos por las estrechas relaciones de sus federaciones con las marcas de la polémica y aquello fue a más al entrar nuevas firmas en la competencia. Lo sencillo sería volver al bañador clásico, sin paneles que estabilicen la posición del cuerpo, potencien la aerodinámica y reduzcan la fricción, pero entonces el negocio se vendría abajo. A cambio, la credibilidad en este deporte la estamos perdiendo.



