Respeto a un señor con mayúsculas
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La decisión de Jabo Irureta de regresar al Athletic para tratar de poner fundamento en la cantera merece un respeto en sí misma por la categoría del personaje. No hay que olvidar lo que fue como futbolista en este club en la memorable campaña 76-77, la de la final de la UEFA, y más valor tuvo aún su salida de la entidad rojiblanca como técnico en el 94, cuando dejó el banquillo a mitad de temporada sin imponer su contrato. Se pueden contar con los dedos de la mano los empleados rojiblancos que han perdonado el dinero que les quedaba por percibir al Athletic. Los últimos, que uno sepa, Carlos Terrazas y Txus Pinedo, preparador físico con Félix Sarriugarte. No hace falta dar nombres en el otro sentido, pero míticos ex leones se fueron con las alforjas llenas como contrapeso a sus atropellados despidos.
N ecesitará un reciclaje y cerrar muchas heridas, que las hay y grandes en la fábrica de futbolistas. Guerras interinas, discrepancia en los métodos y un ambiente extraño. En torno a la personalidad de Irureta hay que crear un remanso de paz. Eso y que Caparrós acepte también su manera de sentir el Athletic de siempre. Que tenga suerte, le hará falta.




