Esto es la estrategia del glamour
Figo apareció con la sonrisa forzada, como quien posa para la ficha policial. Zidane surgió imponente, todo lo feliz que le permitía su timidez de beduino. Ronaldo lo entendió como una fiesta, otra, y acudió con la primera camiseta del cajón. Lo de Beckham fue caso aparte. Se manejó como un actor y un caballero, porque es ambas cosas. No se recuerda un despechugue más elegante ni un celeste más celestial.
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Ahora estamos en vísperas de las presentaciones del segundo proyecto galáctico. Y se entiende la expectación porque sobre esta alfombra roja desfila el glamour del club. Se trata del primer acto de un plan estratégico que considera tan importante un gol como una conexión vía satélite. Por eso, fijado el horario de los estrenos cinematográficos, se espera una premiere mundial y un escenario de Oscar.
Kaká, adiestrado como imagen de Armani, encajará perfectamente en esta caja de bombones. Nada le falla, ni la prudencia ni la bella Carolina. De Cristiano se espera algún atrevimiento, quizá una camisa con chorreras o unos zapatos de duque. Ribéry lucirá campechano y a Xabi Alonso se le imagina austero como un coronel. Con Villa no se descartan las gaitas. Esto no es fútbol, dirán de algunos. Y es muy cierto: es perfume. Del bueno.



