Pau cumplió y los acercó al título

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Para ser francos, él es mucho mejor de lo que yo había pensado". Lo dice Mitch Kupchak, general manager de los Lakers, franquicia que a estas horas saborea su 15º título de la NBA. Otra voz de referencia en los de púrpura y oro, Kareem Abdul-Jabbar, estaba convencido de que Pau había "aprendido la lección de la final perdida el año pasado ante Boston". Pedía "más intensidad" a su pupilo; la ha tenido. Ahora que Gasol tiene el anillo, uno saborea las declaraciones que han acompañado al pívot de Sant Boi desde que llegó a los Lakers en febrero de 2008. Cinco meses antes, en Springfield, Phil Jackson me confesaba que Pau les "acercaría al título". Entonces sólo era un objeto de deseo, la pieza que les faltaba para volver a ser grandes. Con Pau ya en el bote, Kobe Bryant dijo: "Me quito el sombrero. Él hace el juego y la vida más fáciles". Esa dolce vita alarga ahora la sonrisa de Kobe y nos sitúa a Pau bajo el confeti de los campeones.
El deporte tiene sus hitos, voces sagradas como Tour, Maracaná, Wimbledon o NBA que no pasan de moda. De la mano de Pau pisamos el parquet que en su día engrandecieron Russell, Chamberlain, Magic, Bird, Jordan y compañía. Poco queda del jugador imberbe que dejó la ACB y aterrizó en Memphis, del que apuntaba a futuro alero de 2,13 que las metería de tres. Éste es otro Pau, pero es el mismo. El que era soft, pero fortaleció a los Lakers; el que no defendía, pero empequeñeció a Supermán Howard. El mejor ejemplo del estirón que sigue dando nuestro deporte.



