Y pensar que pudo venir antes...

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Kaká está fascinado. Conoció el Bernabéu en la noche del 18 de diciembre de 2002. Fue en el partido del Centenario y alucinó con la dimensión del Madrid. Enfrente estaban Zidane, Figo, Raúl, Casillas y uno de sus ídolos futbolísticos: O Rei Ronaldo. Kaká pudo ser del Madrid después de aquella noche de glamour y sobredosis de Galaxia en vena. Aquel Madrid era tan bueno que el Equipo Resto del Mundo parecía sacado de un casting de OT. Ese 18 de diciembre sirvió para que Kaká pisase la hierba sagrada del que será el templo de sus fantasías a partir de ahora. Saltó al campo en el minuto 32 sustituyendo a Rivaldo, y en el minuto 61 se fue a la ducha en el interminable carrusel de cambios. Se fue feliz. Le suplió Mijatovic. Premonitorio. Kaká puede ser el héroe de la Décima...
Duele pensar que pudo ser blanco en esa época, pero entonces sólo podían venir galácticos consagrados. Además, el nombre de Kaká provocaba cierta hilaridad y Florentino y Valdano no se atrevieron a pagar los ocho milloncejos que costaba. Lo bueno es que ya está aquí. Y no es tarde. Veremos al mejor Kaká. Ya pasó con Zizou...



