Nadal pagó el jugar en Madrid
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Me escribe Antonio Domínguez para trasladarme unas reflexiones sobre la derrota de Nadal en París que quiero compartir con ustedes, porque pienso que es una teoría válida. Siempre partiendo de la base de que la tendinitis no fue la razón principal de la derrota. Su opinión es que Nadal jugó desestabilizado mentalmente por el cambio del torneo de Hamburgo por el de Madrid. Nadal es hombre de costumbres, y cambiar los hábitos en vísperas de una gran competición puede generar desconfianza. Domínguez cree que es lo que le sucedió a Nadal. Llegó a Madrid a disgusto, criticando incluso una pista azul de entrenamiento que ni siquiera pisó, y temeroso de que la altitud le hiciera perder la sensación de su raqueta con la bola.
Debió de ser así, porque dos horas le costó eliminar a Verdasco, Djokovic le tuvo contra las cuerdas y Federer le ganó en menos de hora y media. Después, y como temía, se presentó con dudas en París. Para colmo le tocó Söderling, a quien tiene atravesado desde que el año pasado jugara con él un disputadísimo partido en Wimbledon que duró cinco días por la lluvia. Ambos acabaron tensos y enfadados. Nadal, porque Söderling no se disculpó cada vez que la red le favoreci Söderling le llamó quejica y criticó que tardara tanto en sacar, lo que le llevó a mofarse de él imitándole. Conclusión: jugar en un estado de confusión contra un rival maldito no suele deparar buenos resultados. Y a poco que haya unas molestias, peor aún.




