Aquellos tripletes del Madrid
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Después de que se haya hablado tanto del triplete del Barcelona, no está de más recordar que el Madrid también ganó su triplete, y no uno sino dos. En baloncesto para más señas. Ya sé que no es lo mismo, pero ahora que su sección está en horas bajas conviene recordar que las glorias pasadas pueden volver si se hacen las cosas bien, como sucedió en el pasado. Eran los tiempos de Ferrándiz, cómo no, que para eso ha sido el más grande, y algo tuvo que ver en esos tripletes, porque no se los pusieron nada fáciles. El primero fue en 1965, con un equipo fácilmente memorizable: Sainz, Emiliano, Sevillano, Burgess y Luyk. El mérito de Ferrándiz en ese equipo fue traer a Luyk con una ficha de 5.000 dólares después de verle en un Knicks-Celtics.
Se ganó la Liga, la Copa sin Emiliano y la Copa de Europa al TSKA de Moscú, tras eliminar al OKK de Belgrado en el que jugaba Korac, autor esa misma temporada de 99 puntos ante el Alvik sueco. O sea, que fácil no fue. Como tampoco, el segundo triplete en 1974, con Vicente Ramos, Cabrera, Corbalán, Brabender, Rullán, Luyk y Walter, que llegó para sustituir a Emiliano. El Madrid se llevó la Liga con el célebre 125-65 al Barcelona y sumó dos años y medio invicto. La Copa la ganó sin Walter y con un Corbalán de 18 años al que Ferrándiz le dio toda la confianza; en la Copa de Europa derrotó al Ignis de Raga y Meneghin. Es decir, competencia había y de sobra. La diferencia es que antes había sentido común y ahora no manda nadie que sepa.




