Este sábado debe ser una fiesta sí o sí

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El Deportivo llega a la última jornada de la Liga jugándose Europa. Es cierto que el tema pinta complicado, pero también que nadie a principios de temporada podía imaginar que el grupo dirigido por Lotina iba a llegar tan alto. La injusta derrota en el Sánchez Pizjuán, lograda a medias entre Perotti y Clos Gómez, sólo deja abierta una combinación para entrar en UEFA: ganar al Barcelona y que el Athletic se lleve los tres puntos de Mestalla. Lo que ocurra en Valencia no está en manos del Deportivo, pero lo de Riazor, sí. El triunfante Barça llegará a A Coruña, previo paso por Roma, de vacaciones y con los suplentes; y el Deportivo y sus seguidores tienen que afrontarlo como una gran fiesta, ocurra lo que ocurra con Caparrós y compañía.
La temporada del equipo es de sobresaliente y la afición tiene que disfrutarlo, y si luego cae la UEFA, festa rachada. El ejemplo fue el Sevilla, que celebró el tercer puesto de Champions como un título. Quizás la ocasión no merezca los fuegos artificiales con los que Del Nido regó el Nervión, pero sí un tributo a un equipo que va a terminar la campaña como líder de su Liga. El mejor regalo es un Riazor lleno que sea una olla a presión para los de Guardiola y un homenaje para una plantilla de diez. ¿Se imaginan que en Mestalla los leones vayan ganando 0-1, un penalti contra el Athletic en el último segundo e Iraizoz deteniendo el lanzamiento de Villa? ¿Se imaginan poder vivir eso en Riazor? Quedan 6.000 entradas y un sueño, a por ellos.



