Yo digo Juan Mora

Una Caja que no es Mágica

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

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Madrid ha levantado una instalación fantástica para jugar al tenis. De elogiarla se han encargado desde el alcalde hasta los miembros del COI que la visitaron. Con decir que es obra de Dominique Perrault, toda una eminencia, basta. Eso dicen los entendidos. Pero ni el alcalde, ni los miembros del COI, ni el arquitecto, ni las autoridades deportivas acuden a la Caja Mágica por sus propios medios y mucho menos compran una entrada. Sobre todo de los sectores laterales 6, 12, 18 y 24 de la pista central, o de las tres primeras filas de la grada más alta. Si lo hicieran se darían cuenta de que la Caja ya no es tan Mágica. Lo de perderse para llegar se puede perdonar, que a todos nos puede pasar la primera vez, pero lo de las entradas...

Lo de las entradas ya empieza mal, porque en las taquillas se cobra un euro más del precio oficial de cada localidad por "gastos de gestión", como se anuncia en un papel escrito a mano. Luego está lo de las tres primeras filas del graderío alto. La mampara de cristal que separa la grada media de la alta molesta la visibilidad, que por muy de cristal que sea y por muy limpio que esté, no deja de tener juntas de unión y no precisamente transparentes. Para remate, están los sectores 6, 12, 18 y 24, cuyos asientos situados en las esquinas rectangulares obligan a tener girada la cara o la cintura un mínimo de 45 grados. Perrault no debió de caer en la cuenta de que en los grandes coliseos del tenis las esquinas son ovaladas. Por algo será.

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