Fue hermoso creer en la gesta
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El sueño que un obrero del fútbol, Gaizka Toquero, permitió vivir a los miles de rojiblancos que lo dejaron todo, incluida su garganta, para defender el amor y tronío de un club único, apenas duró 22 minutos. Fue hermoso creer en la victoria con un ejército inferior al azulgrana en todo menos en voluntad, bajo el deseo de hacer feliz a un pueblo generoso y simpático. La toma de Valencia fue una oda al sentimiento hacia unos colores. Luego, como debía suceder, salió a pasear la máquina construida a base de millones, con cinco extranjeros y un nacionalizado, no sin varios monstruos forjados en La Masía. ¿Quién puede parar a Messi? Nadie en el planeta fútbol. El Athletic menos, era un milagro batirle.
Los dos mazazos consecutivos tras el descanso pusieron fin al precioso intento de gesta. La afición bilbaína intentó levantar en vano a los leones con cánticos de Athletic beti zurekin (Athletic siempre contigo) después del tonto de turno que lanzó un bote sobre Alves, desalojado por los propios seguidores. Era demasiado Barça. Nos vemos en la Supercopa.




