Como si nadaran con difusores
Noticias relacionadas
Tres nadadores españoles plusmarquistas mundiales se sentaron ayer ante las máximas autoridades deportivas españolas en los Desayunos de Europa Press. Imagen inédita e inimaginable hace unos meses. A los tres se les podía ver venir, porque Mireia Belmonte había sido campeona mundial júnior, Aschwin Wildeboer se había colgado el oro en los Europeos del año pasado y Rafa Muñoz, el bronce. Pero no tanto. Y menos aún después de la decepción de los Juegos que hizo emigrar a Wildeboer y Muñoz. El cambio de aires les vino bien. Belmonte, todo talento y esfuerzo, no los necesitó. Ayer contaron sus vidas y milagros, entre ellos la influencia que ejercen esos bañadores que aumentan la flotabilidad y permiten un mayor avance.
Quienes lo utilizan consiguen marcas sensacionales. Como los Brawn con los difusores. Por eso, entre otras razones, las marcas de aquellas nadadoras de la RDA, paradigma del dopaje, se han perdido en las listas mundiales. El récord de 100 libres con el que se retiró Barbara Krause (54.79) hoy no aparecería entre las 20 mejores marcas, no ya de siempre, sino en lo que va de año. Esto no sucede en el atletismo, donde se mantienen vigentes récords de atletas de la oscura Europa del este. En la natación, en cambio, los modernos bañadores han revolucionado los récords y permitido a los españoles subirse al carro. Ahora utilizan las mismas armas que sus rivales aunque no todos los buenos se han tirado aún a la piscina con ellos.




