Las finales son para ser inteligentes
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Joaquín Caparrós tiene estudiado el partido al detalle. Hace unos días nos contaba en Bilbao a una delegación de AS que tenía en la cabeza cada situación, cada jugada, todas las posibilidades que se pueden plantear en el campo y las soluciones para resolverlas. Y por encima de cualquier plan preconcebido, al mister del Athletic le preocupaba algo fundamental en sus jugadores: jugar con inteligencia. Más allá del juego duro que se anuncia por parte de los 'leones', incluso por encima de un fútbol práctico o directo, la clave en una final es que cada jugador actúe exactamente como exige el partido: evitar expulsiones, no perder balones, no cometer despistes, no entrar en guerras particulares. Caparrós nos insistió: "Hay que jugar listos".
Yasí lo quiere el técnico porque el rival es muy inteligente, desde Guardiola al utillero. El Barça sabe marcar tiempos, esconder el balón, desesperar al contrario, amagar por un lado y aparecer por el otro... Es un rodillo y es el favorito. A un equipo tan armado y confiado en su capacidad, sólo se le puede atacar desde la inteligencia y después con bravura. Aplicar exclusivamente la raza y esos valores que se le presuponen al Athletic no serían suficientes. Ya se lo demostró el Real Madrid en San Mamés.



