El arte es fichar bien, no dar bajas
La 'operación reforma' de la plantilla es una cuestión delicada más por los relevos que por la bajas. No se trata de comprar gambas a puñados. Los nuevos gestores han de mostrar responsabilidad y criterio en la elección de fichajes, sometiendo el juicio de calidad a una idea clara de modelo de fútbol. No es útil cualquier jugador, aunque sea el mejor del Planeta. De nada serviría acumular estrellas si todas juegan a lo mismo. El Madrid va a desprenderse de al menos once futbolistas y se presenta una ocasión excepcional para rehacer el modelo en busca de una línea maestra de juego.
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Resulta preocupante la sensación de mercado persa que rodea al Madrid. Las bajas y las altas se manejan en los futuros círculos de influencia del club como cromos en el patio del colegio. Confío en la sensatez de quien asuma la dirección técnica para huir del populismo y del vedettismo a la hora de redecorar el vestuario. Para ser concretos: no todo lo que ha contratado Mijatovic es de derribo (Faubert fue una gestión de Portugal y él lo reconoce), ni cualquier fichaje con gancho mediático va a dar rendimiento.
Capítulo aparte, más allá de la doctrina, es el económico. En la caja del Bernabéu habrá 100 millones más lo que pueda obtenerse por traspasos. Cualquier administrador coherente (Florentino, por supuesto) evitará meter al club en ahogos financieros con un proyecto faraónico en el primer año. Insisto, el éxito estará en construir un modelo resistente, no en dar una docena de bajas.



