Excepciones para cumplir las reglas

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Los topes salariales no son una novedad en el Deportivo. En la primera época dorada, aquella que se extendió de Bebeto hasta Rivaldo, se estableció en un millón de dólares neto (más o menos el doble en bruto). La entrada del euro y la Champions elevó la cifra al millón de euros. Eran, claro está, las cantidades para los cracks, aunque realmente siempre hubo excepciones. Djalminha, Fran o Mauro Silva estaban algo por encima de esas cifras, sobre todo en sus últimos años de contrato (el modelo de cantidades progresivas lleva la patente Lendoiro).
Ahora ocurre igual, sólo que a la baja. El contrato estándar de la era Caparrós para las jóvenes promesas era de 300.000 euros brutos; los canteranos firman por tres temporadas (80.000, 90.000 y 100.000 euros) y ahora la cifra mágica es 600.000 (100 millones de las antiguas pesetas), de los que el jugador se llevará la mitad y Hacienda casi otro tanto. Curiosamente es el sueldo del de Corcubión, ya que percibe el 1% del presupuesto y éste es de 60 millones. Con todo, el Depor fichará, y ahí llegarán las excepciones, básicas para que las reglas se cumplan.



