Hablemos sólo de fútbol

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Ahora que a Pepe le ha caído el peso de la Ley (el chaval pidió perdón, y en el castigo lleva la penitencia), conviene girar la vista hacia el fútbol. Lo más bello de este invento. De hecho, un canterano como Torres dio ayer una lección: "En el vestuario de lo que se habla es de cómo acabó el partido del Getafe y de la remontada. Ése es nuestro espíritu". Muchos madridistas me dicen estar un poco cansados de la falta de sensibilidad que hay hacia el milagro que está protagonizando su equipo. La Liga debió acabar hace semanas, pero el empeño heroico de estos jugadores ha prolongado la emoción y la épica de la lucha por el título liguero.
En vez de hablar de eso, aquí suena el zumbido de una mosca y se paran las máquinas. Interesa más polemizar sobre las diferencias entre Guti o Juande, o la presencia de Sergio Ramos en una plaza de toros o la lengua de Marcelo (por cierto, Cata Díaz no ha pedido perdón por su actitud pandillera). Todo eso ocurrió y nadie lo discute, pero cuesta un mundo darle bola a esa resistencia admirable de un equipo que lucha contra un gigante que juega como los ángeles



