Objetividad, números y estadística
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Siempre he pensado que la objetividad no existe aunque sí es posible acercarse a ella. Y en el caso que nos ocupa, el deporte en general y el fútbol en particular, más me reafirmo. Si te gusta el fútbol y eres de un equipo, no pasa nada por reconocerlo siempre que te ajustes en la medida de lo posible a la realidad de las cosas. Y digo todo esto como prólogo a la valoración que creo se debe hacer de Juan Arango. El venezolano es de esos futbolistas que generan amor y odio y una división de opiniones en las gradas y en los medios de comunicación, donde creo que no se es objetivo.
Para intentar acercarme al máximo a esa objetividad que ya he dicho -y repito- que no existe, hay que intentar separar en la medida de lo posible los gustos y los números que acreditan unos resultados. El estilo Arango gustará más o menos, pero hay algo que resulta irrebatible: sus estadísticas. Es cierto que esta temporada no pasará a la historia por ser la mejor en sus cinco años en el Mallorca, pero no es menos cierto que sus números se acercan a la media habitual. Ha marcado menos goles que otras veces, sí, pero habrá que darle tiempo. Faltan siete jornadas.




