Yo digo Juanma Trueba

Un jugador decisivo y prioritario

Actualizado a

Noticias relacionadas

Cesc Fábregas lo tiene todo. Para empezar, el talento. Su juego es beneficioso, influyente, participativo. Si habláramos de coches podríamos decir que Cesc es un difusor, una pieza que agiliza. Su siguiente valor es la edad, 21 años esplendorosos aunque cargados de experiencia. La tercera virtud de Fábregas es el origen y en ella me detendré. A la condición de jugador español, Cesc añade su catalanidad y sus raíces barcelonistas. Con su fichaje, el Madrid arrebataría una bandera al adversario. Me refiero a una cuestión emocional, pero no desprecio las razones deportivas. Contar con Cesc es ganar mucho y hacérselo perder al Barcelona, que también le pretende. El Madrid no calculó esa doble consecuencia cuando dejó escapar a Alves. En el error más grave de su gestión, la dirección deportiva que encabeza Mijatovic concluyó que podía prescindir de Alves, pero no midió cuánto elevaría al Barça.

En el mercado escasean las grandes estrellas y Cesc es una de las pocas que está a tiro. La operación debe ser prioritaria. El Madrid lleva demasiados años despreciando el centro del campo, el lugar donde se define la personalidad de un colectivo, la alegría o la solemnidad, la velocidad o la rigidez. Cesc y Xabi Alonso sostendrían a un gran equipo. Cristiano y Kaká lo convertirían en algo especial. La inversión sería formidable, pero hay cromos para aligerar el gasto: Diarra I, Van der Vaart... incluso Robben. Quienes supieron comprar tienen que demostrar ahora si también saben vender.

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados