Pasión por la Fórmula 1
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Ya tenemos aquí a la Fórmula 1, para nosotros un deporte de masas desde que Alonso primero nos ilusionó, luego nos conquistó y después nos dividió, no por sus indiscutibles virtudes como piloto sino por su acusada personalidad. El caso es que Alonso se ha convertido en un fenómeno de masas que a nadie deja indiferente y que arrastra a una legión de incondicionales. Cifraría a éstos en un millón, que ya son, porque incondicional de Alonso hay que ser para levantarse un domingo a las ocho de la mañana porque ese día corre. Luego esta cifra se multiplica por cuatro o por cinco cuando la carrera es a mediodía. A los incondicionales se unen los aficionados, los curiosos, los morbosos o quienes no tienen otra cosa mejor que hacer.
El resultado es que en España el deporte más seguido después del fútbol es la Fórmula 1. Por supuesto que los dos títulos y las 21 victorias de Alonso han contribuido a ello, que tener un campeón en la Fórmula 1 es como poner a un hombre en la Luna, es una de esas empresas que nos parecían imposible, es la conquista de una de las cimas míticas del deporte. Si encima Alonso no se distingue por su diplomacia sino que dice las cosas como las siente, si encima tiene enemigos irreconciliables, si encima los coches desprenden un atractivo innegable y si encima cada carrera es una película de final imprevisible, no hay que extrañarse del éxito de la Fórmula 1 y de la popularidad de Alonso. ¡Que empiece el espectáculo!




