Un técnico firme en sus ideas
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En diciembre, Pedja Mijatovic necesitó un bombero y lo encontró en Juande Ramos. Tres meses y medio después de su aterrizaje, el juicio público sobre el trabajo del técnico está muy dividido. No obstante, más allá de la discusión resultadista, el manchego tiene una cualidad contrastada: la rectitud. Y no es un valor desdeñable para un personaje sometido a una aguda presión interna (vestuario y club) y externa (afición y prensa). Juande no ha perdido jamás la calma ni ha hecho una mueca reprochable. Sabe hacia dónde va y retira del camino la hierba que le molesta. No se anda con contemplaciones.
Juande tiene poco que perder, lo mismo le cuesta castigar a Guti que mantener a Raúl de titular sí o sí. Son dos ejemplos. Es su idea, su línea y con ella morirá o vencerá el 30 de junio, sin que esto le conceda el beneficio de la continuidad. Incluso si ganara la Liga, esa cláusula que le renueva otro año automáticamente sería liquidada por Florentino Pérez. Ancelotti espera tras la puerta. Ante esta fecha de caducidad asegurada, Juande no parpadea cuando tiene que tomar decisiones de acuerdo con su conciencia. Esto le dignifica como profesional recto, insisto, más allá de evaluar partidos ganados o perdidos. El bombero que buscó Mijatovic trabaja sin dar el cante fuera del banquillo. Ya es bastante.



