Yo digo Raúl Romojaro

Polémica antes de arrancar los motores

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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En su brillante línea de 'aciertos' de los últimos tiempos, Max Mosley ya lo anticipaba la pasada semana. El presidente de la FIA vino a decir que habría lío en Australia con el asunto de los difusores, que se producirían reclamaciones y que, probablemente, el gran premio se decidiría en los despachos. Pues bien empezamos. La verdad es que no entiendo cómo un deporte de presupuestos disparatados (al menos hasta ahora), de grandes intereses comerciales, de repercusión mundial y de tantísimo riesgo puede estar en manos de legisladores tan poco precisos, que dejan a la libre interpretación de los concursantes aspectos esenciales de la competición. Esto viene a ser como si antes de empezar la final de la Champions no estuviera claro cuándo un jugador está en fuera de juego...

Tal circunstancia, lo reconozco, me exaspera. Aborrezco que una carrera no se resuelva en la pista, que haya que esperar horas, cuando no semanas, a que unos señores con corbata se reúnan para decidir si lo que ha pasado disfruta de la legitimidad necesaria para proclamar a un ganador. Entiendo que esto pueda ocurrir de forma excepcional y ocasional, pero es que en la Fórmula 1 resulta demasiado frecuente. Rara es la temporada que no se ve salpicada por varios conflictos de esta índole, lo que enrarece el ambiente y despista a todos los que seguimos los grandes premios desde la distancia. Se habla más de este lucrativo negocio que maneja Ecclestone, cierto, pero no tengo muy claro que cualquier tipo de notoriedad sea positiva. Porque las chapuzas y las incongruencias no dejan muy buena imagen...

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