Una pareja para edificar el futuro
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Marcar un gol no es cosa sencilla. Para el común de los mortales (e incluyo a inmortales futbolistas) la portería no es una ventana abierta de siete metros, como la percibe un goleador, sino un minúsculo ojal en la profundidad del cosmos. La primera diferencia entre el buen delantero y el resto del mundo se establece, por tanto, desde la perspectiva, no desde el talento. Aclarado el concepto, habrá que convenir que son pocos los goleadores que habitan entre nosotros. Contar con uno es una fortuna, porque soluciona la mitad de los problemas de un equipo, y contar con dos sólo puede considerarse un milagro. Pues el Atlético los tiene. Y no sólo los reúne: el segundo milagro es que Agüero y Forlán son compatibles y el tercer misterio es que forman una pareja bien avenida. Si el Atlético asume su suerte debería concluir que sus dos delanteros son lo único innegociable en cualquier estrategia, ya sea deportiva, comercial o filosófica. Retenerlos es primordial y hasta donde no alcance el dinero debería llegar la promesa de un buen equipo construido a su alrededor, la tentadora oferta de convertirse en el oso del escudo.
Hay argumentos. Agüero tiene 20 años y bien podría esperar otros cuatro para dar el salto a otro club. Forlán cumplirá 30 en mayo y está en la edad de asegurarse un buen contrato antes de finalizar su carrera en Independiente, su primer club profesional. No sería mal trato para nadie: juntos cuatro años más. Y no es sólo para ganar un título. Es para conquistar un club.



