Un refuerzo de lujo en el sprint final

Noticias relacionadas
Andrés Guardado regresó en El Molinón después de dos meses de inactividad por lesión. No fue su mejor tarde, y probablemente Lotina se equivocó al pasarlo de cero a cien, de estar sin jugar a titular, de golpe. Pero más allá de eso, la buena noticia es que el equipo recupera a uno de sus mejores futbolistas para las once finales que restan por jugar en la carrera hacia Europa, ya sea Champions o UEFA. El mexicano es de los pocos jugadores de la plantilla capaces de cambiar un partido por si mismos, algo sólo al alcance de Valerón, y por momentos de Lafita y Riki. Y lo mejor de Guardado, mientras las lesiones se lo han permitido, es la continuidad en su rendimiento. Ahí está la clave para pasar de ser un buen jugador a convertirse en un crack.
El valor inmediato del Principito se verá en esta recta final de Liga. Su valor global, ése que se contabiliza en euros, comenzará a ponderarse justo cuando termine el campeonato y arranque el mercadeo veraniego. El mexicano, además de ser un tipo serio, disciplinado y entregado, vive con los pies en el suelo. Por eso, al igual que todo el mundo, sabe que es uno de los valores fijos para que Lendoiro pueda hacer caja y sostener la necesitada economía del club. Y también por eso pide en estas páginas quedarse, al menos, una temporada más en el Deportivo. Al club le ha costado Dios y ayuda encontrar una banda izquierda de garantías desde el adiós de Fran, y sería una pena que no disfrutemos un año más de Guardado, sobre todo si se alcanza Europa.



