Exhibición en la París-Niza
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En un día de duelos colosales, aquellos cuya sola enunciación despierta interés, el deporte español no se quedó atrás. Al Inglaterra-Francia del Seis Naciones y al Celtic-Rangers de la Copa de la Liga escocesa se unió el Ciudad Real-Barcelona, de sabor no tan añejo pero que en el balonmano es el no va más dado el poderío de ambos clubes. Pero aparte de estos frentes, hubo otros más que también trascienden las fronteras. La París-Niza fue uno de ellos. Una carrera cuyo palmarés está lleno de nombres ilustres. Pues en esta edición, la 67ª, el protagonismo del ciclismo español resultó insultante. De las ocho etapas, Contador ganó dos, León una y Colom otra; de los ocho días de carrera, Contador fue líder tres días y León dos.
En las tres últimas etapas, desde que Contador se puso líder por segunda vez, no aparecían más que ciclistas españoles en la carrera. Una pesadilla para Schleck y Chavanel, que se mantenían ahí para ver qué les dejaban. Si Contador atacaba, León replicaba. Tremenda la etapa de ayer. Con un Contador épico del que Colom no se apiadó cuando se jugaron el triunfo de etapa. En disputa hay todavía otra carrera, la Tirreno-Adriático, de menor rango si se atiende su palmarés, donde también nos dejamos ver cuando Joaquín Rodríguez ganó el sábado y se puso líder. Tras ganar tres Tours seguidos con tres ciclistas distintos, seguimos dando guerra. Y atención a León: quien gana la París-Niza consigue después empresas mayores.




