Siempre caminarás solo...

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Robben ha equivocado el camino. En Anfield montó un numerito que ha descolocado a todos los que creemos en las cualidades futbolísticas del holandés. Su juego egocéntrico no encaja en un club alimentado por las gestas épicas y solidarias que han cimentado su leyenda. A Robben habrá que explicarle que el Madrid de los García jugó una final de la Copa de Europa. Las lesiones y su ansiedad obsesiva están convirtiendo su velocidad endiablada en un problema más serio que el que tenían los astronautas del Apolo XIII. En Anfield se arrugó como una colilla, no encaró nunca y se autoeliminó del partido eludiendo la pelota. Robben sólo vive para su jugadita. Si le sale, es el sobrino de Maradona. Pero cuando se le hace de noche, jugamos con diez.
El Bernabéu explotó en el derbi porque ya le ha visto las orejas al lobo. Marcelo puede dar fe de ello. En el vestuario están 'moscas' con razón. Robben debe reflexionar, pedir perdón a sus compañeros y aceptar que en el Madrid es uno más. La Liga del Clavo Ardiendo se ganó porque el equipo se unió como una roca. Arjen, rectifica. O te espera el banquillo...



